Es evidente que muchos hombres olvidan que los parió una mujer.
Fuera del feminismo que detesto, quiero decir que los hombres apestan. Fuera del lesbianismo que muy lejos está de mi persona, quiero decir que a los que les cuelgan pelotas, son un asco. Fuera de toda discriminación y dentro de todo lo objetiva que intento ser, los hombres son una especie desagradable. Y con todo esto espero las puteadas de miles. Y, ¿Qué? ¿Acaso no son ustedes los que nos llevan a las mujeres a odiarlos? Si tan sólo pudieran sentir como sentimos nosotras, aunque sea por un día. Es que no entienden que no vivimos de sexo y sólo sexo, que necesitamos sentir que valemos como personas y no como depósitos de “muestras de virilidad”. ¡Mierda!, ¿Salen muy caras las demostraciones de interés por lo que vale una mujer? Podemos arreglar un plan de cuotas si es tan inaccesible para ustedes. Los intereses los obviamos. El IVA ni lo nombramos. Es tan sencillo como decir un par de mentiras, pero ya ni se molestan por eso. -¡MENTIME NENE! pero haceme feliz aunque sea esta vez, porque por más que sepa que cuando te necesite, vas a tener cosas más importantes que hacer, como ver el partido que juega Boca, o la cerveza con tu amigo, o la sesión de “Rascarse el ombligo y sacarse la mugre de las orejas”, hoy espero que seas como quiero que seas.
Y como siempre, aún conociendo cada palabra “justificadora” que utilizarán en el futuro, nos creamos películas con diálogos y personajes, en donde las cosas pueden ser diferentes. Donde al final, resulta que nos quieren. Toda esa basura cabe nada más que en la mente de una mujer. De una idiota que intenta seguir creyendo que puede una, desprenderse de esa imagen de mierda que los años de historia nos regalaron.
Jamás podríamos ser más vivas que un hombre. La única manera, es estar al lado del tipo que nunca amamos. Que nunca amaremos, pero del que tenemos la plena seguridad de que él sí nos ama. Y es tan placentero ver cuánto pueden arrastrarse los muy estúpidos. Y tan regocijante es ver cómo nos persiguen cuando los ignoramos, y cómo sufren cuando los dejamos. Es casi el placer de la venganza por todos aquellos que pasaron antes y que nos robaron de a poco la ilusión del hombre ideal
La única macana es que al final de cuentas, las infelices somos nosotras, que soñamos y gozamos pensando en el tipo que anhelamos mientras un infeliz nos pone y saca eso que los hace valer sólo cuando “está en las alturas”, pensando “qué bien la cojo”. NO, Sr. Idiota, jamás me robaste un puto orgasmo, porque se los dediqué cada uno de ellos, a ese que nunca existió.
No tienen ni puta idea de cuánto necesitamos saber que podemos no sólo calentarlos, sino también, sacarles esa parte sensible que guardan tan bien. Necesitamos ser abrazadas. Sentir que nos cuidan y que nada nos va a pasar si están ustedes cerca.
¿Tan difícil puede ser hacer feliz a una mujer? Nada más simple que eso, nene. Mentime un rato y nada más.
Se solicita con suma urgencia un hombre que sepa mentir bien
Translated into English by: MEDIATHON