¿Por qué será que cuando se llega al final del año, el común de la gente se asombra de lo rápido que ha pasado ese período? Sinceramente la respuesta es muy personal, pero si nos ponemos en la piel de esas personas diríamos que el año ‘se fue volando’ porque estuvimos tan concentrados en encontrar la manera de sobrellevarlo, que perdimos la noción del tiempo y el espacio.
¿Cuántas cosas ocurrieron en el 2006? ¡Uf!...no dan ganas de recordarlo. Pero no es una visión pesimista ni mucho menos. Sino que es natural que las personas que se caracterizan por vivir en un país tercermundista, conducido por mafiosos y corruptos (como dice el Nano Serrat: …“entre esos tipos y yo, hay algo personal.”); un país hermoso que da pena verlo agonizar, en donde los que menos tienen, menos van a tener y los que más tienen, más seguirán robando; un “Grande” que se quedó en la mitad. En fin, un gran caos, difícil de resolver.
Aun así, llega la época de las “divinas” fiestas y se organizan cenas, eventos, reuniones, etcétera, para despedir el año que se va y recibir el que se encamina. Y cada cual, a su modo y en voz baja hace un pequeño balance en el cual se pregunta qué tan positivo o qué tan negativo fue dicho periodo. Cuántas cosas se hicieron y cuántas quedaron por la mitad o tan solo en el intento.
Dichosos son aquellos que pueden agradecer lo que tienen sin añorar lo que no pudo ser. Aunque eso debiera ser tan sencillo como no necesitar lo que jamás se tuvo. Pero el ser humano es complejo y duro con él mismo. Entonces cae en la severa crítica de reprocharse, enjuiciarse, degradarse, inculparse y demás.
La triste realidad es que cada cual, más allá de factores externos que no se pueden controlar por más que uno quisiese, es dueño en gran parte de su destino. Así que sería una manera de empezar a ponerse en posición, alzar la copa de la bebida que más os guste (o la que pueda comprar, teniendo en cuenta uno de aquellos factores externos) y brindar sin exigirle a Dios, al Cosmos, al Señor Destino, o al pobre Año que comienza, que se sea generoso y se porte bien con nosotros. Mejor pidamos para adentro ser mejores personas, ser más honestos, más solidarios, y menos pretenciosos. Ya que los años seguirán yéndose volando, a menos que los tomemos de las alas y no los dejemos ir, hasta no tener la seguridad de haberlos vivido plenamente.
Nota de la narradora:
Yo brindé y con total sinceridad mi cabeza estaba en otro lugar. Jamás pensé en pedirle nada al recién nacido 2007, ni a Dios, porque aún tengo mis serias dudas de que me siga escuchando con total atención.
Sólo pensé en las personas que más quiero y que deseo que siempre estén: la familia, los viejos amigos, los que se van sumando, los que ya no están (porque así debe ser), los que aún no llegaron pero que están “condenados”, y en todos los que hoy sufren, deseando de todo corazón que ya no tengan que seguir padeciendo. Eso sí, prometo que a fines de este año voy pedir ser más buenita con los que me soportan, ser menos egoísta con los que hoy me reclaman “algo” y por sobre todo, no dejar de ser yo, si el ritmo de este Mundo me lo permite.